Protección solar facial

Cada vez se insiste más en la importancia que tiene protegerse del sol debido a los riesgos que se pueden correr. A todos nos gusta estar bronceados pero debemos tener en cuenta que esto no es incompatible con protegerse del sol. Los protectores solares ayudan a prevenir nuestra piel de los rayos ultravioletas (UV).
La prevención es esencial, no solo durante el verano sino que, durante todo el año es conveniente usar cremas específicas para evitar el envejecimiento prematuro, las manchas y enfermedades del tipo melanoma.
En el post de hoy nos centraremos en el cuidado de la protección solar facial.

¿Qué son los rayos ultravioletas?
Los rayos ultravioletas son los responsables de las quemaduras que sufre nuestra piel tras una exposición al sol sin protección. Tienen más fuerza durante los meses de verano, pero el resto de meses también mantienen sus riesgos.
¿Qué es el factor de protección o FPS?
El factor de protección es el índice con el que se mide la capacidad protectora que posee una crema solar, indica el número de veces que aumenta el tiempo en que podemos estar expuestos al sol antes de quemarnos. Por lo tanto, cuanto mayor sea el número FPS, mayor será el tiempo que estemos protegidos frente a los efectos nocivos del sol.
¿Cómo se debe elegir el protector solar facial más adecuado?
Lo primero que debes saber es qué tipo de fototipo tiene tu piel, es decir, la capacidad de adaptación que tiene cada persona al sol. Hay varios niveles:

– Fototipo I: Estas pieles suelen presentar intensas quemaduras solares y nunca consiguen broncearse. Son pieles muy pálidas y con pecas.
– Fototipo II: Son pieles blancas que en ciertas ocasiones pueden llegar a broncearse pero suelen quemarse si no usan la protección adecuada. Suelen tener pecas.
– Fototipo III: Son pieles propensas a broncearse y pocas veces se queman. No suelen tener pecas.
– Fototipo IV: Este tipo de piel es característico de pieles morenas con pelo y ojos oscuros. Siempre se broncean y prácticamente nunca se queman.
– Fototipo V: Piel oscura que nunca se quema. Consiguen un tono de bronceado muy intenso y no tienen pecas.
– Fototipo VI: Corresponde a las razas negras. No se queman nunca y se pigmentan de forma inmediata.

Si tu fototipo de piel está entre el primer nivel y el segundo, la protección solar que debes utilizar en la cara es entre 30 y 50 FPS.
Para el tercer y cuarto nivel, el FPS para el rostro puede ser de entre 15 y 20.
Y el resto de fototipos, el V y el VI, pueden utilizar productos con FPS de 10.
¿Qué daños pueden producirse en la piel tras una exposición al sol inadecuada?
La piel tiene memoria y los daños sufridos se van acumulando a lo largo de la vida. El melanoma es un tipo de cáncer de piel, presenta una mortalidad moderada en su primera fase pero puede agravarse la situación si se detecta tarde, ya que tiene mucha facilidad para hacer metástasis.
Seguir una serie de medidas preventivas reducirá el riesgo de padecerlo:
– Evitar la exposición al sol durante las horas de máxima radiación, de 12h a 16h.
– Utilizar protector solar, cuanto más alto sea el factor de protección más protegido estarás.
– Aplicar el protector solar unos 30 minutos antes de exponerte al sol para que tu piel tenga tiempo de absorber el producto.
– Evitar utilizar cremas solares abiertas de años anteriores, ya que pueden haber perdido su efectividad.
– Utilizar sombrero y gafas de sol para proteger tu rostro.
– Tener especial cuidado con los más pequeños de la casa, ya que su piel es más vulnerable.
– Hidratarse a menudo.
– Evitar el uso de cabinas bronceadoras.

La mejor prevención es una adecuada fotoprotección a lo largo de todo el año. Y por supuesto, consultar con tu médico especialista ante cualquier anomalía.

¡Feliz verano!
#ClínicaPabloRosado

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